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Wednesday
04
APR

Concierto | La música, un camino de oración

19:30
20:30
Imuc Chile
Event organized by Imuc Chile

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XV Encuentro de Música Sacra
La música, un camino de oración

Miércoles 04 de abril a las 19:30 hrs.
Iglesia de la Veracruz, José Victorino Lastarria 124, Santiago

Entrada liberada


Programa

Giovanni Pierluigi da Palestrina (1525-1594)
Sicut Cervus

Exultate Deo

Johann Sebastian Bach (1685-1750)
Lobet den Hern, alle Heiden

Arnold Schoenberg (1874-1951)
Friede auf Erden

Benjamin Britten (1913-1976)
Himno a Santa Cecilia

Arvo Pärt (1935)
Magnificat

Martín Aurra (1992)
Septem Verba Jesu Christi*


* Estreno absoluto

Intérpretes

Camerata Vocal Universidad de Chile
Sopranos:
Hanny Briceño, soprano y solista
Claudia Pereira, soprano
María Soledad Mayorga
Denise Torre
Altos:
Carolina Acuña
María Fernanda Carter
Moisés Mendoza
Ana Navarro

Tenores:
Brayan Avila
Felipe Catalán
Felipe Gutiérrez
Isaack Verdugo

Bajos:
Arturo Jiménez
David Gáez
Esteban Sepúlveda
Patricio Sabaté

Pablo Morales, pianista acompañante

Dirección: Juan Pablo Villarroel

Notas al programa

La relación entre música y oración ha sido intensa desde tiempos inmemoriales. Para muchas culturas (y pareciera que para el ser humano en el sentido más amplio), el expresar algo a través del canto implica ir más allá de lo cotidiano, de lo habitual y de lo conocido. En él, las emociones se exacerban, al igual que la plenitud de la expresión. Y en la oración, en ese momento de intercambio y diálogo con aquello que está más allá de nosotros, hay una intercesión real en el acto de cantar: en que la música, de un modo u otro, intensifica y enfoca nuestra oración. Es por esto que la música sacra tiene una tradición tan importante en la historia de Occidente, donde las distancias regionales y temporales se borran por momentos en la comunión de esperanzas, en oraciones que trascienden su momento específico.

El recital de hoy es una invitación a la oración que trasciende tiempos y lugares: desde la Italia renacentista a la decadente Viena del 1900, desde la liberación del final de la Guerra Fría a la expresión privada de un chileno en nuestro propio tiempo. Lo que une estas obras es el esfuerzo por comunicar y potenciar la oración, la reflexión y la alabanza desde la relación profunda entre texto y música. Quizás el mejor ejemplo de esta relación sea, justamente, el que abre el concierto: Palestrina, el más renombrado e influyente compositor sacro del siglo XVI, quien expresa con detalle, frase por frase, el deseo y la necesidad de acercarse a Dios representado en el texto escogido, el inicio del salmo 42: “Como un ciervo/a que desea tomar agua, así te desea Dios mi alma”. La representación del “deseo” nos encamina en un viaje, una búsqueda, que se refleja en cada una de las obras de este programa. El mismo Palestrina, que parece encontrar a Dios al final de esta pieza, puede extenderse en su alabanza en el siguiente motete: Exultate Deo, publicado en 1584.

La relación entre oración y exaltación es una constante en la historia de la música. En este concierto es una temática que vuelve una y otra vez: en el motete Lobet den Herrn (“Alaben al Señor todas las naciones”) atribuido a Johann Sebastian Bach y tomado de los primeros dos versos del salmo 117, la sugerencia misma de la alabanza lleva a una explosión de voces, de multitudes orando juntas. En el Magnificat de Arvo Pärt, la oración realizada por la misma Virgen convoca -a un mismo tiempo- la intimidad de quien se acerca a Dios y la comunión que otros pueden encontrar con aquella adoración. Es, al mismo tiempo, una alabanza colectiva y profundamente personal, características claves de la obra de Pärt, especialmente en este periodo hacia el final de la Guerra Fría (1989).

Similar estilo tiene, por cierto, el Himno a Santa Cecilia de Benjamin Britten, compuesto en plena Segunda Guerra Mundial. La adoración de Santa Cecilia como patrona de la música tiene una larga tradición en las Islas Británicas, y parece evidente que Britten consideró la explosión de alegría de autores como Purcell o Händel para su propio ejemplo. Lo más interesante de esta obra radica en cómo, utilizando un poema de Auden, Britten logra convocar una adoración por la santa y, al mismo tiempo, una invocación a la fuerza de la música en tiempos difíciles. Lo mismo se podría decir de Paz en la Tierra (Friede auf Erden) de Arnold Schoenberg, compuesta en 1907, escrita poco antes de la Primera Guerra Mundial y que, inspirada en un poema de Meyer, pide a los ángeles paz en la tierra frente a la sangre derramada por los hombres. Años después Schoenberg diría que, frente a las horribles guerras, la paz mundial no es más que una ilusión; pero ese es el camino de la oración: uno que desde la ilusión y la esperanza dialoga con Dios y con el resto de los seres humanos. Esta esperanza está reflejada especialmente en el momento central del Evangelio: la muerte de Cristo en la Cruz. En este sentido, Martín Aurra, compositor chileno, es quien dará sentido a aquellas últimas palabras de Cristo, en la búsqueda de su oración y la de nosotros todos.

José Manuel Izquierdo